Semana – Día 4

Hoy cuando he decidido nacer de nuevo, cuando he elegido morir a mí mismo y olvidar el pasado acusador, cuando he reconocido que mi vida tiene sentido porque estás en ella… abro mis ojos y reconozco el camino que conduce a ti.

Eres mi única certeza, el amor al que me aferro y me da seguridad, sólo TÚ conoces mis secretos más íntimos, mis pensamientos, mis victorias y derrotas, mis anhelos, mis sueños y deseos. Sólo TÚ me conoces y me amas sin condiciones, ni demandas.

Sabes que al despertar cada mañana agradezco un día más tomado de tu mano, que mi amor de niño, caprichoso e inconstante es suficiente para que me mires con ternura y me ames en silencio, profunda e intensamente, como sólo un creador puede amar a su obra, como sólo un padre puede amar a su hijo.

Pescando sueños

Los diferentes sueños o ideas que deambulan por nuestra mente y nuestro corazón, son reflejo de nosotros mismos, una foto etérea de cómo nos vemos verdaderamente en determinado momento.

Es por eso que en cada espacio del alma se deben anidar sueños o ideas que reflejen nuestro amor por DIOS y por los demás, cada uno de nuestros anhelos debe llegar a ser parte del propósito de DIOS en nuestras vidas.

Al morir a nuestros sueños, sacamos la caña y tiramos el anzuelo entre las nubes, el gran SEÑOR hará que pique algo más grande para nosotros, un verdadero reto que le haga sentir orgulloso de sus hijos.

Las diferentes historias sobre héroes bíblicos, no relatan sucesos sobre hombres que siempre tuvieron el control o nunca sintieron miedo, cuentan las hazañas de verdaderos guerreros, que a pesar de sus intereses, limitaciones y miedos tomaron una decisión diferente.

Entonces, cuando llegue el momento de entender que cada hombre tiene una visión más allá de su razón y sentimientos, más grande que cualquier otra que hayamos imaginado, estaremos listos para para salir tirar la caña entre las nubes.

Luego, nos tomaremos una foto para colgar en la pared de la sala, sobre la chimenea, será una de las historias más interesantes para contar a nuestros hijos… de cómo nuestro amado PADRE nos enseño a pescar sueños.

Semana – Día 3

Al respirar siento que te amo,

que amo a DIOS,

y le agradezco tenerte en mi vida,

porque el amor es un milagro,

un regalo,

el encuentro de dos realidades,

dos voluntades,

un atado de anhelos y mil sueños.

Guardo tu imagen en mi mente

y en mi bolsillo,

para dibujarme sonrisas

cuando éstas se hacen esquivas,

porque el aire del mundo es denso,

se mastica, duele.

Pero su amor de padre nos libera,

nos regala esperanza,

y nuestras almas revolotean

a su alrededor,

como polillas atraídas por la luz,

por su calor,

son obras divinas,

etéreas, frágiles e infinitas.

Semana – Día 2

Agradecer a DIOS el nuevo día,

su nueva misericordia,

la posibilidad de sentirle y tenerle cerca,

la alegría de tomar su mano, para descubrir su inmensidad.

Sentir la presencia de aquel que ha pintado la mañana de amarillos y naranjas,

Para decirnos en su lenguaje que nos ama,

Que somos sus hijos.

A pesar de nuestra rebeldía, aún si olvidamos sus mimos diarios,

Aunque no recordemos la bendición de tener su soplo de vida,

su fuego interior,

A pesar de nosotros mismos, ÉL besa nuestros ojos cada día cuando el sol nos ilumina el rostro.

Semana – Día 1

A veces vivimos muy rápido,

hundidos en la cotidianidad,

como si al bañarnos los días desaparecieran por el sifón,

y muchas cosas se vuelven paisaje,

como susurrar un “te amo”,

como pensar “eres mi refugio y fortaleza”,

porque los secretos a gritos no son interesantes,

pero nunca debemos pensar que las palabras sobran,

sobre todo cuando se usan para acariciarnos con ellas,

porque nada es simple, nada es obvio, nada sobra.