¿Te Dejas Influenciar o Eres Un Influenciador?

“El reino del cielo es como la levadura que utilizó una mujer para hacer pan. Aunque puso una pequeña porción de levadura en tres medidas de harina, la levadura impregnó toda la masa”.

Mateo 13:33 NTV

En la actualidad estamos un poco confundidos entre la religión y la relación, hay una línea muy delgada entre ambos términos, parece que hay ideas y conceptos que nos aletargan la conciencia y el alma. Nos mantenemos congelados, estáticos, inmutables, casi que indolentes frente a todo lo que sucede a nuestro alrededor, como si viviéramos en una burbuja, en donde si estoy bien y mi familia está bien, el resto no importa.

Parecer cristiano de cierta manera es fácil, nos congregamos en una iglesia, damos gracias a DIOS por los alimentos y bendecimos a quienes se despiden. Cumplir reglas básicas y parecer una buena persona casi que nos sale natural. Sin querer desconocer que en la iglesia nos sanamos, nos alimentamos espiritualmente, así como somos formados y equipados para enfrentar el caos. Es preciso salir a “salar” el mundo.

Pensar que los cristianos debemos caerle bien a todos y que debemos ser políticamente correctos en cualquier ocasión, combinado al hecho de no querer incomodarnos, ha permitido que el mundo esté “patas arriba”. Necesitamos más que una religión, nos urge una relación con DIOS. Debemos romper el silencio y señalar lo malo, porque es malo, atacar con la dureza que se requiere al pecado, pero con especial misericordia al pecador.

Versículos como el de Mateo 11:12 nos dan la verdadera perspectiva de DIOS, ÉL no quiere vernos arrinconados y llenos de miedo esperando la segunda venida de CRISTO, quiere que tomemos una posición ofensiva, que seamos punta de lanza y avancemos al ritmo que avanza su reino, contra viento y marea. Quiere que abandonemos nuestra posición cómoda y pasiva. Quiere que seamos quienes transformemos el mundo, por eso nos dio el poder para hacerlo.

No tenemos derecho a quejarnos del mundo, porque es lo que nosotros hemos permitido que sea, Martin Luther King dijo: “No me preocupa tanto la gente mala, sino el espantoso silencio de la gente buena”, lo que vivimos no es el problema, es la consecuencia de nuestra decisión de mantenernos al margen de las decisiones trascendentales del mundo, mantener una religión y no una relación con DIOS y su reino.

Hemos permitido que expulsen a DIOS de las aulas de clase, de la constitución de nuestros países y de casi todos los espacios relevantes de nuestra sociedad, pero nos parece una locura lo que vivimos en estos tiempos, ¿Cómo es que DIOS permite todo esto?… catástrofes, hambrunas, pobreza, injusticias… es irónico pensar que le echamos la culpa a DIOS después de sacarlo de nuestras vidas.

Dejamos que la maldad contamine la sociedad, en lugar de hacer que el evangelio de CRISTO sea el que “leude” este mundo, que cada cosa tenga la esencia de la verdad. El arte, el cine, la música, la literatura, el mercado, la política, todo aquello que lleva mensajes a las masas y permea las culturas está influenciado por la oscuridad que existe en los corazones de quienes buscan lo que no agrada a DIOS.

Creer en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo y llamarse cristiano no es pertenecer a un club social al que vamos cada domingo, tal vez eso signifique ser un simpatizante del cristianismo; porque existe una diferencia abismal entre un simpatizante, un alentador y un influenciador, esto tiene que ver con el grado de compromiso de cada uno.

El simpatizante siente atracción, le gusta y le interesa el evangelio, mientras que el alentador lo cree, lo apoya y hace barra para que llegue a más personas en el mundo, pero su compromiso no va más allá que desear lo bueno. Pero el influenciador es una persona que aparte de creer en el evangelio, lo declara como una verdad, busca difundirlo, trata de agradar a DIOS y hace lo que está a su alcance para extender el reino.

No es suficiente creer en DIOS, ni soñar con lo sobrenatural de su poder, es preciso romper el silencio. Sin esperar la perfección, el influenciador persigue la santidad, la manera de hacer sonreír a un DIOS con sus pequeñas victorias sobre los pecados y luchas que tiene en su día a día. Quiere contagiar al mundo con un evangelio de amor tan simple y hermoso que se propaga tan rápido como un virus.

Debemos ser influenciadores de un mundo que necesita dejar de escuchar mentiras, que debe cambiar su escala de valores con urgencia, un mundo que pide a gritos ayuda, un mundo que muere de hambre y desea ser llevado al pan de vida. Debemos usar nuestros talentos para involucrarnos en todo lo que es relevante para nuestra sociedad, los medios, las artes, los deportes, la economía, la política… Es la manera de “contagiar” al mundo con la verdad del evangelio.

Que nuestra forma de ser, sentir y pensar tenga influencia, que nuestras palabras influencien, que nuestras acciones influencien, que lo que publicamos en redes tenga poder e influencia, que lo que consumimos y apoyamos lleve el mensaje de Jesús. Hay muchos que aún no conocen la verdad y son nuestra responsabilidad. Ayudemos a leudar la masa. Vamos por la gran comisión.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.