Re-Inicio

Algunas personas lo llaman terquedad, otros, constancia, yo lo llamo decisión. No recuerdo el número de veces que he tenido que retomar algún proyecto o algún sueño que he querido convertir en realidad, y lo que he podido aprender de todo esto, es que las victorias están compuestas de una cadena de derrotas, lo intentas tantas veces que te haces cada vez mejor y de repente lo has logrado.

Nuestra vida espiritual es igual, tiene altos y bajos, momentos en los que nos sentimos tan conectados con el Espíritu Santo que escuchamos su voz todo el tiempo, y otros momentos en los que pensamos que DIOS no nos habla porque no advertimos su presencia. Como en una montaña rusa, nos desanimamos y nos motivamos según lo que vivimos en el día a día.

Entiendo que algunas veces nos vemos tan saturados de compromisos, responsabilidades y presiones de diferente índole que nos desesperamos y creemos que DIOS no nos habla, pero somos nosotros los que no nos tomamos un tiempo para conversar con ÉL, debemos dejar de lado todo ese ruido que llega del exterior y buscar su presencia en la quietud de nuestro espíritu.

Necesitamos estar conectados con la fuente de vida todos los días, de lo contrario comenzaremos a marchitarnos espiritualmente y comenzarán a ser evidentes los retrocesos, tal vez nuestro humor vuelve a ser el de antes y nuestro comportamiento hacia los demás no es el más amoroso. Tal vez, volvemos a caer en esa lucha que pensábamos ya habíamos superado.

Y como los computadores, nos bloqueamos, nos quedamos sin reacción, sólo dejándonos llevar por lo que el azar y las circunstancias traen a nuestra vida; entonces, todo pierde sentido y es cuando nuestra relación con DIOS se comienza a diluir o se estanca. Es allí cuando necesitamos con urgencia un Re-Inicio, un comenzar desde el principio.

El año pasado leí un libro que me inspiró a dar ese paso, así que decidí detener un momento todo (incluso este blog) y reflexionar sobre mis pensamientos, palabras y acciones, para darme cuenta que en la inercia de la cotidianidad había perdido de algún modo la quietud y el silencio que requiere una relación íntima con DIOS.

A pesar de que seguía amando a DIOS, no me estaba comportando como un verdadero embajador de su reino y menos como un hijo suyo, estaba a la defensiva y algunas veces reaccionaba con violencia, me sentía agotado en mi vida cotidiana y con una carga insoportable, sentía que no podía más y me preguntaba por qué si me congregaba, servía en la iglesia y leía la Biblia juiciosamente.

Pero entendí tiempo después que esas cosas nos ayudan a mantenernos cerca de DIOS y de las personas que también lo aman, pero no construye relación, es como ver televisión con tu papá y estar cerca de él, pero no cruzar una sola palabra; así que debía romper el hielo y contarle cómo me había ido hoy en la escuela, esa que llamamos vida, mostrarle los raspones que me hice en el patio de juegos y sentir su voz de consuelo y abrazo de amor.

En este proceso hubo algo que me ayudó, se trata de un libro de Bob Sorge, llamado en español “Re-Inicio, 20 claves para una vida de oración constante”, en donde el autor nos comparte sus secretos para mantener una vida de oración y una conversación constante con DIOS. Pero más que un conjunto de consejos, es una aventura de 20 días en donde vamos a aprender cómo encender de nuevo la llama del primer amor.

Hoy quiero confesarles que he hecho mi Re-Inicio y he vuelto con toda la energía a retomar todo aquello que me une a DIOS y que me hace feliz, últimamente he sentido que he evolucionado en mi vida espiritual y que he aprendido a conocer un poco más a mi papá, por eso quiero compartir esta experiencia con todos aquellos que estén experimentando una baja en su relación con DIOS o que quieren pasar a un nivel de intimidad más estrecho con ÉL.

Quiero que reciban de ÉL una invitación a sentarse en sus rodillas y le cuenten todos los días cómo les fue hoy en la escuela, sin tener que ser protocolarios y religiosos, DIOS es un padre y aunque merece más que nuestro respeto y admiración, quiere que siempre vayamos a sus brazos sin reparos ni miedos porque su amor por nosotros es ilimitado.

La oración es más importante de lo que todos creemos, pero no esa oración que se convirtió en rutina o esa demasiado religiosa y pomposa, sino esa oración que es como una charla con un padre amoroso y dispuesto a escucharnos, comprensivo y deseoso de construir una relación con cada uno de sus hijos. Más que una seguidilla de recriminaciones o peticiones, es una charla en el sofá.

DIOS nos espera todos los días con la luz de la sala encendida, con el deseo de charlar con nosotros, con la necesidad de abrazarnos y expresarnos su amor; aquel que puso el cosmos en su lugar y que conoce mejor que nadie nuestras necesidades, anhelos y deseos, es quien nos dotó de libre albedrío para que le podamos amar, porque el amor no obliga, es una decisión, una decisión que tomamos todos los días.

No sólo veas a DIOS como un proveedor, búscalo como el papá perfecto que es, ese padre que nunca te ha roto una promesa y que siempre te espera con una sonrisa en sus labios, ese papá que te disciplina y te enseña, ese papá que siempre busca lo mejor para ti, ese papá que quiere que cada día seas mejor y ese papá que te ama sin condiciones.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.