He Escrito Tu Nombre En Las Palmas De Mis Manos

“¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho?, ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz?, pero aun si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes. Mira, he escrito tu nombre en las palmas de mis manos”. Isaías 49:15 – 16 NTV

En ciertos momentos de la vida, ¿te has sentido olvidado por Dios?, ¿te has sentido abandonado?; a veces pasas por un momento donde sientes el frío de la soledad y estás tan afligido que te preguntas si ÉL está contigo, porque es difícil sentir su presencia cuando el dolor ahoga el sonido de su voz.

Así como tú, también he pasado por momentos de tristeza y desilusión, pero como dice su palabra: ÉL piensa en nosotros constantemente, su amor es más grande que el amor de una madre por su hijo, ¿lo puedes entender?, tu nombre y el mío están escritos en las palmas de sus manos y nunca serán borrados.

Hace algún tiempo pasé por una prueba en mi salud y en mis emociones, estando en la clínica sumida en mis pensamientos y atrapada en el silencio, sólo sollozaba y en lo profundo de mi interior me pregunté, ¿Señor estás conmigo?, no quiero pasar sola por esto, si no estás a mi lado soy cobarde, sólo tú eres mi fuerza, ¿dónde estás Señor?

Cuando la noche se hacía más oscura sentí su presencia, estaba a mi lado y me acompañó toda esa larga noche, fueron momentos de llanto, pero también momentos donde pude sentir cómo se cumplía esta palabra en mi vida, pude experimentar que mi nombre realmente está escrito en su mano, que soy importante para Él, su amor llenó mi alma de fuerza y así logre pasar por esa tormenta donde mi fe se puso a prueba.

Si estás pasando por un momento difícil, si no sientes fuerza o te sientes cobarde como yo, te quiero recordar esta palabra, y así como el Señor escribió tu nombre en su mano, tu escribas el suyo en la tuya para que recuerdes que nunca saldrás de sus pensamientos, que aunque todo parezca un callejón sin salida y te preguntes si está a tu lado, recuerdes que ÉL es real y su presencia estará contigo siempre.

Ahora sólo debes creer y pronunciar su nombre, te aseguro que vendrá en tu ayuda, tal vez no desaparezca la tormenta, pero sus brazos te harán experimentar cómo todo se calma, ÉL responderá tu oración y te tomará de su mano y cuando menos lo pienses será sólo un recuerdo en tu vida y así como yo tendrás la visión de cómo estuvo junto a ti, cómo su amor compasivo también es real para ti y es real para todos.