Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el PADRE celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para ÉL mucho más valiosos que ellos?” Mateo 6:26 NTV

 

Esta cita es uno de esos tesoros en la Biblia que pasé por alto durante muchos años, si tan sólo hubiera podido darme cuenta durante mis 20’s de lo profundo que es, de alguna manera me hubiera hecho la vida más fácil.

Es claro que la connotación más común de este pasaje nos indica que no debemos preocuparnos por nada, porque DIOS está en control de todo, porque su amor es infinito y porque ÉL tiene presente todas nuestras necesidades.

Pero más allá de lo que parece obvio, podemos encontrar que existe el mensaje implícito de que debemos mantenernos enfocados en lo que realmente es importante, es decir en todo aquello que trasciende y hace parte de nuestra vida eterna.

Alejarnos de lo que nos quita el enfoque sobre lo importante es también parte de lo que nos dice el versículo, la cotidianidad de nuestra naturaleza humana, su fragilidad y superficialidad es lo que en ocasiones nos aleja más de DIOS que el mismo pecado.

Cuando todo aparenta estar bien, debemos preocuparnos porque tal vez nada esté sucediendo, nuestra vida espiritual puede estar estancada, de otro lado, si sólo hay problemas y todo está patas arriba, tal vez no estamos haciendo bien la tarea.

Pero lejos de estas posibilidades quiero decir que es muy importante enfocarnos y dar su verdadero valor a aquello que hace parte de nuestra vida rutinaria, es difícil alcanzar los propósitos que DIOS tiene para nuestras vidas cuando tenemos demasiadas cargas.

De muchacho lanzaba puños contra el viento buscando darle una trompada al destino, pensando que me tendría miedo y temblando accediera a darme lo que yo quisiera; aunque esto no me dio resultado y me llené de miedos e incertidumbres.

Nosotros mismos nos cargamos a veces con nuestros problemas y con los de otros, algo tan natural, pero que busca particularmente hacer crecer nuestra fe y confianza en DIOS, porque cuando nos ocupamos de sus cosas las nuestras están resueltas.

Viajar liviano por la vida no significa vivir sin que nada nos importe, sino dar el verdadero valor a cada cosa, lo trascendental siempre tiene que ver con DIOS y nuestra relación con ÉL y su reino, lo cotidiano es simplemente eso, cotidiano.

Viajar liviano es soltar todas las cargas y perseguir nuestro propósito en CRISTO, más allá de satisfacer nuestras necesidades o apagar nuestros afanes. Es confiar en DIOS y saber que ÉL conoce todo lo que necesitamos, deseamos y sentimos.

Viajar livianos es tener una visión amplia del reino y una pasión inagotable por DIOS, ser valiente e ir a la ofensiva conquistando espacios en nuestra vida y en la vida de otros en nombre de DIOS, es tener una razón suficiente para que nada más nos distraiga y nos importe más que lo sustancial.

Viajar liviano es ver a nuestro PADRE en la piscina con los brazos extendidos esperando que nos lancemos al agua, apagar el ruido a nuestro alrededor y simplemente saltar, porque sólo en los brazos de PAPÁ vamos a aprender a nadar.