Poder Transformador

“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. – 2 Corintios 12:2 NVI

La naturaleza nos da muchos ejemplos que nos demuestran que cualquier material tiene un punto de quiebre, es decir que cualquier cosa bajo la presión correcta se rompe, hasta el diamante que es conocido como el material de mayor dureza en el mundo con una calificación de 10 en la escala de dureza de Mohs, se puede quebrar.

Nosotros no somos la excepción. Existen presiones que nos llegan a romper el alma, que pueden hacer que el dolor, la incertidumbre, la desesperanza, el miedo, la confusión o la decepción nos quiebren el corazón, y como resultado obtenemos personas con corazones rotos, personas incapaces de ser libres y amar.

Muchas de esas presiones llegan a causa de nuestras malas decisiones o las malas decisiones de otros que nos han afectado y nos han hecho daño, algunas tan fuertes como la muerte de un hijo, una infidelidad o una violación, otras aparentemente inofensivas como un abusivo en el colegio, o un padre que no cumple sus promesas, miles de ejemplos para diferentes presiones que han roto las almas de un sinnúmero de personas.

Muchos de nosotros no tenemos la posibilidad de seguir con nuestras vidas libremente porque llevamos ese dolor, seguimos con esas cargas y nos sentimos como juguetes rotos, vacíos, fatuos, sin propósito, es algo que nos carcome los huesos, eso que sentimos y que no tiene explicación, que se ha convertido en un fantasma.

Arrastramos nuestras miserias a donde vamos y entonces nos despercudimos el alma con los demás, nuestras relaciones personales son egoístas y llenas de miedos y prevenciones, entonces ocultamos la maravillosa persona que DIOS ha creado, su hijo, nuestro verdadero yo y su diseño original.

Perdemos nuestros propósitos porque dejamos que la vida nos lleve por donde ella quiera, y le ponemos al alma pequeños paños de agua tibia, como comprar cosas que no tuvimos, tal vez empezamos a hacer cosas que nos hacen sentir “adultos” y dueños de nuestras vidas, pero en el fondo sabemos que esto es un engaño.

La sed que sentimos es sed de perdón, de amar con libertad, de alcanzar nuestros sueños, de cumplir un propósito, de dejar entrar a DIOS en nuestras vidas, de espantar los fantasmas, de ser libres y poder amar sin reparos, sin condiciones, sin egoísmos.

DIOS es la respuesta a todas nuestras preguntas, sólo ÉL puede sanar un corazón roto, un alma quebrada, si lo intentamos en nuestras fuerzas sería como pegar el florero roto, no quedaría igual, pero en manos de DIOS los milagros ocurren y es el único quien puede sanar un corazón roto, el único que pueda curar un alma quebrada.

Debemos pedir su ayuda, permitir que ingrese con su poder transformador a nuestras vidas, que cubra nuestros faltantes, que sane nuestras heridas, que nos ame y que restaure nuestros sueños, pues sólo ÉL tiene el poder para que nosotros podamos perdonar, sólo ÉL conoce el camino de regreso a nuestro diseño original.

“Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu”. – 2 Corintios 3:18 NVI

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.