Mosquitos De Fruta

Desde niño me han gustado más las frutas que los dulces, sus olores, colores y sabores son únicos, infortunadamente las frutas están expuestas a los impopulares e insoportables mosquitos de fruta, llegan sin invitación a nuestras casas y acechan los fruteros tratando de infectar las frutas con sus patas sucias y poner sus repulsivos huevos en la superficie de cualquier pera incauta.

Lo cierto es que para un mal espeluznante siempre existe una cura prodigiosa, y fue cuando descubrí envuelto entre un aura purpúrea y hermosa algo tan simple y efectivo como el vinagre de manzana, que utilizado de manera inteligente se convierte en un arma eficaz contra los mosquitos de fruta.

El vinagre de manzana se debe verter en un vaso de vidrio revuelto con un poco de jabón lava loza y luego sellarlo con papel vinilo, finalmente se deben hacer unos huecos en el papel con un palillo; los mosquitos de fruta entrarán y se quedarán pegados en la mezcla para morir después de unos minutos.

Ahora que soy adulto y mi estado civil ha cambiado a casado, debo procurar el bienestar de mi familia y como todo hombre protector de su hogar le he declarado la guerra a los mosquitos de fruta y demás plagas en nuestra casa.

Una de las plagas más letales que quieren venir a ensuciar e infestar todo lo que nos rodea son los hábitos pecaminosos, por lo general vienen acompañados de la costumbre sobre lo sagrado, llegan a veces sin que nos demos cuenta dando la sensación de que no es nada importante.

Todas las ovejas sabemos que el enemigo no tiene afán en sus planes, va ejecutando sus artimañas con paciencia única, por eso debemos estar alerta y no permitir que esos “pecadillos” se vayan estableciendo como parte de nuestra vida cotidiana.

Siempre me he interesado por saber las causas por las cuales grandes hombres y mujeres de DIOS han “caído” en pecado, para aprender de las experiencias de los demás, y en todas las historias he descubierto un común denominador, se permitieron pequeños permisos y se fueron dejando seducir de sus propios deseos sin darse cuenta.

Me gusta comparar asuntos simples con ideas un poco más complejas para entender los misterios de la vida espiritual, por eso logré entender que las frutas son las bendiciones y propósitos que DIOS tiene para nuestras vidas y los mosquitos de fruta esas ideas, pensamientos, sentimientos, palabras y deseos que no nos edifican y con las que el enemigo busca pudrir nuestras bendiciones.

Tal vez, de entrada no son un problema mayor porque el hecho que revoloteen por ahí no es un peligro latente, pero si dejas que toquen tus frutas, aniden en ellas y se vuelvan parte de tu vida cotidiana, van a pudrir lo que estaba destinado para alimentarte y para tu deleite.

La santidad no es mística, ni etérea, es algo cotidiano y real, es la sumatoria de pequeñas victorias sobre nuestras imperfecciones y deseos pecaminosos. Es convertir nuestro día a día en un paso más para alcanzar la libertad que nos ofrece nuestro señor JESÚS con su victoria contundente en la cruz, morir lentamente a nosotros mismos y a nuestra carne.

Creo que todos los hombres somos visuales y por ello debemos tener especial cuidado con lo que vemos, porque simples imágenes que parecieran no tienen importancia pueden llegar a esclavizarnos e incubar adicciones tan fuertes que pueden llevarnos a la muerte espiritual.

Las mujeres pueden llegar a disfrutar el hablar de más de sus compañeros de trabajo, de su esposo, de su familia, de sus amigos, sin que ellas se den cuenta que su boca se va transformando en una fuente de agua salada, una fuente de maldición para las personas cercanas.

Si bien es cierto cuando aceptamos a JESÚS en nuestras vidas éstas cambian sustancialmente, y dejamos todo aquello que es explícitamente perjudicial para nuestras vidas, también es cierto que llegan otros pecados, otras pruebas y otras luchas que debemos afrontar como hijos de DIOS.

Cada uno sabe por su relación con DIOS aquello con lo debe tener especial cuidado, los anteriores fueron sólo algunos ejemplos de los mosquitos que acechan nuestras frutas, pero hay muchos más y por eso tenemos que ser estratégicos y usar la inteligencia de la cual DIOS nos dotó, para identificarlos y espantarlos, antes de que lleguen a incubarse en nuestra mente o en nuestras vidas.

El vinagre de manzana es la palabra y el poder de llevar cautivos todos nuestros sentimientos y pensamientos a DIOS, es tener presente las consecuencias de nuestros pecados y la relación de amor que tenemos con nuestro amado PADRE.

Instalemos trampas para esos mosquitos malsanos y hagamos que desaparezcan de nuestras vidas, no permitamos que ensucien lo que DIOS ha llamado sagrado, nuestras esposas o esposos, nuestros hijos e hijas, nuestras familias, nuestra congregación, nuestro ministerio, nuestra relación con DIOS, no permitamos que pudran nuestras bendiciones.

Una vez estén pegados en el fondo del vaso, luego de ser llevados a la presencia de DIOS, éstos desaparecerán y podremos disfrutar de los deliciosos mangos, de las jugosas peras, las refrescantes mandarinas y las dulces manzanas, porque nuestro PADRE ha dispuesto un frutero gigante para todos sus hijos.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.