El fin de los tiempos

Como oveja he escuchado predicaciones de varios pastores que hablan del Apocalipsis, del libro de Daniel y muchos apartes de la Biblia en donde se hace referencia al fin de los tiempos, y más allá de que se acerque la segunda venida de nuestro señor JESUCRISTO y el juicio final, pensé de manera egoísta en mí y en lo que quiero para cuando llegue ese momento.

Recapitulé sobre todo lo que hecho y las diferentes circunstancias que han hecho que mi vida se llene de triunfos y derrotas, alegrías y llantos; supongo que todo ser humano normal tiene un compendio de días de gloria y otros en los que ha tenido que aprender a golpes alguna lección.

Pero más allá de eso, creo que he tenido una revelación, aunque para otros con mayor nivel espiritual o mental sea evidente y consideren que se trata de una obviedad; quiero compartirles que existen cosas trascendentes y otras circunstanciales, esa es la idea que me iluminó el cerebro hace un par de días.

Diferenciarlas es lo medular del asunto, realmente se trata de cómo hacer de nuestra vida algo trascendente, es decir cómo dejamos un legado. Para hacerlo gráfico debo referirme a la manera en que nosotros administramos uno de los recursos más valiosos que DIOS nos ha dado y de otro lado, analizar cómo se aplica el principio de mayordomía a este recurso.

Para adentrarnos en la simpleza del pensamiento moderno vamos a identificar al tiempo como un recurso, es decir, lo definiremos como un medio para conseguir un fin (utilidad) o satisfacer una necesidad.

Teniendo claro que se trata de un recurso, uno no recuperable, concluiremos que el tiempo considerado como un factor es un recurso no renovable, tan etéreo e importante como el oxígeno que respiramos.

Ahora, si repasamos el principio de mayordomía que nos explica JESÚS en su parábola de los talentos en Mateo 25:14:30, sabremos que ÉL nos explica un principio administrativo que nos impulsa a aprovechar y prosperar lo que se nos ha confiado porque no nos pertenece.

Muchos vemos en esta parábola solamente los talentos como dinero o como las habilidades o competencias con las cuales DIOS nos ha dotado, pero en términos generales, nuestro SEÑOR nos habla de recursos, entendiéndolos como los medios por los cuales haremos extender su reino.

Todos esos recursos que nos proporciona nuestro amado PADRE deben ser honrados, es decir aprovechados y prosperados en pro de la extensión de su reino, el tiempo es uno de los recursos que más despreciamos, quiero decir que no le damos la importancia que debería tener.

Desperdiciamos tiempo frente la televisión, en el trabajo con reuniones improductivas, en nuestra vida destinando este recurso a actividades que no van a extender el reino de DIOS en nuestras vidas o en la de otros.

 En la Biblia, JESÚS nos lo explica mejor en el pasaje de María y Martha que encontramos en Lucas 10:38–42, en donde el Maestro hace énfasis en la relevancia de los asuntos del reino, sin demeritar los afanes de nuestras vidas cotidianas y terrenales.

Si bien es cierto que las cuestiones de nuestras vidas terrenales son urgentes e importantes, también es cierto que no vamos a cumplir la gran comisión si nos dedicamos a ellas; en el cielo no vamos a recibir honores por asear la casa todos los días, pero sí por compartir la palabra con alguien que se sienta desesperanzado.

Porque en las crisis es donde abruptamente identificamos lo trascendente y lo circunstancial. A veces el padre que nunca tuvo tiempo para su hijo, de golpe hace un espacio en su agenda para llevarlo al hospital porque el joven sufre una sobredosis.

No esperemos que las crisis lleguen a nuestras vidas y nos hagan diferenciar a la fuerza lo trascendente de lo circunstancial, busquemos siempre administrar bien nuestro tiempo para hacer extender el reino de DIOS en nuestras vidas y en la vida de los demás. No esperemos el fin de los tiempos.

No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”. Mateo 6:19-34 NVI

Publicado en http://www.conectadosconcristo.com por Mr. Cesos

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.

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