Agente 007, Con Licencia Para Amar

Si entendemos que el amor es una guerra como explico en el post anterior, debido a la dificultad humana de transformar las diferentes formas de ofensas, injusticias o violencia en alguna de las presentaciones del amor como el perdón, entendemos aún más cuál es nuestra posición dentro de la guerra.

Cuando niño siempre sentí admiración por los héroes que a pesar de sus limitaciones o rasgos humanos podían hacer hazañas extraordinarias, para mí Spiderman era el más de todos; pero con el tiempo fui agregando héroes a mi lista de preferidos, y así fue como James Bond hizo su aparición en mi época de adolescente.

Inmerso en las ideas erradas del mundo el agente secreto se abría a mis ojos como un personaje fascinante y digno de admirar, posee la imagen de un hombre que con un entrenamiento especial y una personalidad refinada y seductora puede salvar al mundo de cualquier ataque, defender a su país y luchar por la justicia, además de encantar a todas las mujeres hermosas y ser el prototipo de hombre que todos queremos ser.

Pero el 007 es más que un agente seductor, es un soldado fiel y eficaz, a pesar de las traiciones de los suyos, de las malas experiencias con su agencia y las mil operaciones suicidas que le son asignadas, es fiel a su causa y logra su cometido, su entrenamiento y las sofisticadas herramientas con las que cuenta son gran parte de su éxito

James es alguien inteligente y recursivo, alguien que no pierde de vista su objetivo, su instinto de conservación y el propósito en su corazón lo hacen sobrevivir a saltos de avión sin paracaídas, persecuciones de autos en contravía, luchas contra un doble agente en la cornisa de un edificio y mil proezas más; pero cuál es la esencia de nuestra admiración por él, que está dispuesto a hacer lo que nadie más está dispuesto a hacer.

Bond es un agente secreto, él puede mimetizarse en fiestas y reuniones e ir haciendo su trabajo, es escurridizo y aunque es alguien que llamaría la atención de cualquiera por su elegancia, no hace ruido, tiene un estilo personal, no necesita explosiones aparatosas ni reconocimiento público, es alguien anónimo que ha salvado al mundo en más de una ocasión.

Todo cobra sentido cuando pensamos que en esta guerra debemos ser agentes secretos, trabajar en silencio, diligentemente y con esmero por el reino, esa es nuestra misión, hacer cosas que los demás no están dispuestos a hacer por amor al REY, dar la milla extra es una de nuestras obligaciones, perdonar a quien nos ha hecho daño, es más que una invitación.

Nuestro trabajo será desactivar la bomba tres segundos antes de que todo se transforme en una explosión de ofensas y señalamientos, un corazón roto o una oveja herida por la culpa, quiero decir que es nuestro deber procurar la paz y mantener un ambiente cimentado en la armonía y el amor, guardar la calma y llamar a la cordura, abrazar y perdonar, escuchar y apoyar, pero por sobre todas las cosas dar a conocer el nombre de DIOS y su palabra.

Para nosotros los hombres, ir en contra de los prototipos de hombre que nos vende el mundo, estar sujetos a DIOS, ser sacerdotes del hogar, mantener un liderazgo inspirador, enseñar con el ejemplo, proteger y ser proveedor de recursos financieros, sociales, emocionales y espirituales, debe ser más que una misión, debe ser nuestra razón de ser y aquello por lo cual se nos reconoce.

Es probable que nadie se dé cuenta del trabajo que hacemos, que no hayan medallas al valor, ni reconocimientos cuando perdonamos, cuando amamos a quien se nos dificulta amar, cuando hacemos lo correcto en el secreto, cuando hacemos todo eso que a los ojos del mundo es una tarea suicida y casi imposible; pero eso, nos hará soldados fieles y eficaces, pues estaremos obedeciendo al REY.

Siempre es necesario pensar antes de cualquier acción en cómo lo haría JESÚS, para eso debemos conocer al Mesías, sus modos de operar para brindar amor a todos quienes le rodeaban, sin discriminaciones o condiciones, sin medidas o limitaciones. Él no es un agente, ¡ÉL es la Agencia!, es quien da los parámetros para el establecimiento del reino en la tierra, por eso debemos seguirle.

Recuerden que trabajamos en cubierto, así que no debemos preocuparnos si no recibimos un simple gracias, no debemos desanimarnos si recibimos burlas o señalamientos, no debemos renunciar si las cosas se ponen difíciles, si nadie se entera de lo “buenos que somos” y las cosas que hacemos, haremos nuestro trabajo, derrotar a los malos y destruir el control remoto del proyectil, sin que nadie se entere, sin pánico en las calles.

Como agente secreto deberás tener en cuenta lo siguiente: Si tú o alguno de tu equipo es muerto, herido, contrariado o privado de la libertad en el cumplimiento del deber, el reino no negará que eres un hijo de DIOS y te abrazará en su calor, te dará la posibilidad de caminar al lado del REY, de recibir sus bendiciones, mimos y cuidados, de disfrutar de su infinito amor.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.