Me cansé de ser tu plan Z

Fue una frase contundente, el reclamo de quien hasta ese día fue mi mejor amiga del colegio, recuerdo que cursaba mis estudios en la universidad y según los parámetros del mundo era un chico “normal”. Aún no conocía a JESÚS y llevaba una vida vacía y sin sentido.

Me las daba de “Don Juan” y bebía sin medida y de manera irresponsable, un pasado del que no me siento muy orgulloso, pero este es el contexto de aquella época y no debo mentir, la idea central es que R siempre estuvo tratando de sacarme de problemas y atendiendo mis llamados cuando me sentía despreciable.

Era el fregadero contra el que despercudía mi alma, ella escuchaba atentamente mis desatinos y salidas en falso, todas las burradas que hacía y seguramente iba a repetir al mes siguiente cuando ya se me hubiera olvidado la lección. Muy pocas veces disfrutamos de una escena de flores y cielo despejado. Yo era un nubarrón.

Siempre la buscaba y la invitaba a charlar conmigo cuando estaba apaleado y con el rabo entre las piernas, como un perrito callejero que busca comida y refugio, tiritando de frío y arrastrando una pata coja. Algo patético e injusto. Sólo le daba migajas de mi tiempo y la cargaba con mi seguidilla de fiascos. Se supone que era mi mejor amiga.

Hasta cuando R me lanzó esa frase al rostro como un recto de derecha a la nariz, no supe que la quería casi como a mis camisetas de Millos y eso ya era una confesión, realmente era mi amiga, y oficiaba de conciencia cada vez que se me bloqueaba el raciocinio, pero yo era egoísta y le negaba tiempo para disfrutar como amigos.

Ayer estuve reflexionando sobre mi relación con DIOS y todo lo que ÉL hace por mí. Pude entender que ÉL me ama a través de otras personas, que los abrazos de familiares y amigos, son los abrazos de DIOS, que nos habla por medio de figuras de autoridad como nuestros líderes de célula, nuestros jefes o nuestros padres, incluso a través de personas que no conocemos.

Por todo lo anterior DIOS me hizo recordar que muchas veces pagué mal a su amor; que después de recibir mimos y cuidados de parte de mis padres, yo hacía locuras y era rebelde, que a pesar de la preocupación y buena voluntad de R yo me comporté de manera egoísta, que en muchos casos hice pataleta y dí por sentado cada una de sus bendiciones.

Afortunadamente DIOS no se cansa de nosotros, pero no me parece justo que le veamos en cada necesidad, debemos mantener una relación sana con ÉL, disfrutar de su compañía, escuchar su voz, una amistad no es un monólogo repleto de lamentos, se compone también de sonrisas. Es preciso esforzarnos por agradarle, por coleccionar momentos especiales.

SEÑOR no quiero que seas mi plan Z, no quiero llamarte cada vez que te necesito, cada vez que me siento mal y busco una palabra de aliento, quiero compartir contigo cada instante, escucharte, sentir que tienes espacio en mi vida, que no soy sólo yo, que tú eres real y deseas que seamos amigos.

Hoy confirmo que te amo y me importas, quiero saber todo de ti, quiero que seas la primera opción en todo lo que pienso, hablo, hago y vivo, que seamos los amigos inseparables, tenerte en cuenta hasta en la hora del desayuno: Cómo te gusta el café?, Mermelada en las galletas?…

Eres mi DIOS, padre y amigo. No hay misticismos ni olores a incienso cuando el sol brilla y levanto los brazos y grito que te amo, cuando me siento derrotado y hablas a mi corazón dándome fuerza, eres DIOS siempre, en mis victorias y derrotas, en la cotidianidad del desayuno, en mis oraciones y alabanzas. Eres mi mejor plan.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.

One thought

  1. Nunca seremos el plan z de Dios, pero somos nosotros mismos quienes con nuestras actitudes nos alejamos de Él, o que incluso, creyéndonos indignos, pensamos que para El, nosotros somos los últimos.

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