Mis calaveradas en el cole y el ángel de Betesda

Como ovejas a veces pensamos que las cosas que están al otro lado de la reja son mejores, tal vez porque nos familiarizamos tanto con los verdes pastos, el agua fresca y las caricias del buen pastor, que pasamos por alto el valor de estas bendiciones, nos aburrimos de esta sensación de bienestar y placer. Mi abuela decía cada vez que yo hacía calaveradas en el cole y buscaba cambiar mi vida de escena: “El burro que está en pastos frescos, siempre busca los peladeros”, yo le replicaba: “Recuerda que soy un ángel, sólo estoy removiendo las aguas de Betesda”.

Pero el querer cambiar nuestro entorno no es malo, es claro que nuestro PADRE es un Dios transformador, y al hacernos a su imagen y semejanza nos otorgó el poder de transformar el mundo en el que vivimos a través de nuestras decisiones, podemos hacer de este mundo un lugar mejor, sólo debemos tomar la decisión de comenzar a transformar nuestras propias vidas y desde el ejemplo todas las demás. JESÚS lo hizo y transformó la historia de la humanidad.

Por otro lado, el enemigo también conoce nuestro impulso transformador, nuestro “inconformismo divino”, así como nuestras luchas y debilidades, por eso nos susurra al oído frases como: “Pareces un vejete, ya no te diviertes, eres joven e inteligente, no te desperdicies”. Estas son las tentaciones que vienen cuando estás en la zona de confort, cuando crees estar más fuerte que nunca. La palabra dice: “… el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.” 1 Corintios 10:12. Por eso es importante identificar claramente el propósito de nuestros cambios.

DIOS es señor de este universo, un conquistador y un guerrero, es fuerte y todopoderoso, y desea que sus hijos sean señores de este mundo, que cada uno de nuestros pasos reclamen nuevas tierras para su gloria, porque cuando un padre enseña a su hijo a pescar sólo quiere ver a su hijo capaz de atrapar su primer pez, él podría atraparlo para su hijo, pero quiere sentir la satisfacción de verlo sonriente, mostrándose victorioso, disfrutando su logro. DIOS sabe que maduramos espiritualmente y que con la madurez llegan más responsabilidades.

Antes me costaba comprender que algunas ovejas deseáramos música, películas, arte y diferentes productos culturales del mundo, pero la verdad es que se hacen más atractivas a nuestros sentidos, parece que los artistas que los producen imprimen más pasión en sus trabajos que nosotros los que llevamos un proceso con CRISTO, algunos de nuestros mensajes no son tan atractivos y creo que es porque nos dedicamos a hacer siempre lo mismo, dejamos a un lado la creatividad cuando se trata de mostrar nuestra pasión por JESÚS.

Sin embargo, siento que ahora hay personas que entienden y tienen el propósito de hacer que la vida cristiana sea divertida, su trabajo es de calidad y atrae a las personas, a veces es importante la forma, es cierto que el fondo o mensaje es lo más importante, pero la forma también lo es, creo que más que un ejemplo de creaciones divertidas y con un buen mensaje está en los músicos actuales, ellos llevan una ventaja sobre el resto de expresiones artísticas: Hillsong United, Alex Campos, Juan Luis Guerra, Planetshakers… entre muchos otros, hacen que los jóvenes cristianos tengamos opciones y de alguna manera están transformando nuestro entorno.

Buscamos sensaciones nuevas, queremos explorar otros campos, conquistar nuevas tierras, y aquellos que tenemos el talento de crear debemos utilizar los regalos de DIOS para “combatir” los ataques del enemigo a través los medios y las expresiones artísticas, es deber de los artistas o creativos del reino ofrecer opciones a las nuevas generaciones y no sólo desde la música, otras expresiones del ser humano deben sumarse a esta causa: La literatura, el teatro, el cine, la televisión, la radio… es preciso transformar esa atmósfera pesada que pone el mundo sobre nuestros sentidos y masificar los mensajes de DIOS.

La frase trillada: “El cambio está en nosotros mismos”, es un axioma espiritual, que éste sea el punto de partida para transformar nuestro entorno y el de nuestros hermanos, desde la posición en la que estemos, sin importar la profesión, los talentos, los géneros y los roles, cada uno de nosotros puede contribuir a esta transformación y reclamar un espacio para aquellos que creemos en CRISTO. Entonces no hablemos más y… manos a la obra… Abue, sigo removiendo las aguas.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.