La naturaleza del cuchillo y el efecto mariposa

Hay muchas situaciones en este mundo que no tienen sentido, como echarle la culpa a un cuchillo de herir o matar a una persona, quien lo hace está asegurando que la naturaleza del cuchillo es malvada y que por lo tanto la acción de herir o matar a alguien es propia de la oscuridad que gobierna su ser.

Sin embargo, todos sabemos que el cuchillo per se no es un arma criminal, sino que se trata de una herramienta que depende de la decisión de uso de quien la porta, en resumidas cuentas si yo soy quien tengo el objeto y decido cortar frutas con él para hacer una ensalada, mi alma diáfana hará ver al cuchillo como un artefacto provechoso, pero si está en manos de un delincuente que lo emplea para apuñalar a una víctima, éste se transformará en un elemento diabólico.

Quiero decir que los objetos que nos rodean, sean naturales o artificiales, en su naturaleza primigenia son buenos, por lo tanto son nuestras decisiones las que transforman la naturaleza del mundo, pues al emplearlas le damos un propósito bueno o malo según sea lo que hayamos resuelto hacer con ellas, seguramente el vino no es malo y su propósito inicial fue acompañar las comidas, pero si yo lo bebo hasta perder la cordura, el borracho soy yo, no el vino.

Cuando la palabra dice que fuimos creados a imagen y semejanza de DIOS, pienso que no se refiere a que somos parecidos físicamente, sino que somos seres tripartitos (alma, cuerpo y espíritu) semejantes a ÉL (Padre, Hijo y Espíritu Santo), que los hombres representan al guerrero que es Jehová de los Ejércitos y que las mujeres representan su belleza y ternura. Ahora, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de afectar su entorno, de algún modo “transformar el mundo” desde nuestras decisiones; de la misma manera que nuestro PADRE celestial puede influir en el universo con sus pensamientos y decisiones, su palabra lo transforma.

Todos los seres humanos como sus hijos podemos afectar nuestro mundo a través de nuestras decisiones, DIOS en su bondad hizo los “cuchillos” para cortar limones y aderezar ensaladas, es decir nos creó para cumplir con un buen propósito, no nos creó para ser “cuchillos asesinos”, no nos creó para herir, juzgar, calumniar y matar a nuestros hermanos, nos creó para amarnos los unos a los otros y llenar de armonía nuestro entorno.

Podemos decidir si vamos a ser instrumentos del bien o vamos a estar del lado del mundo y del enemigo, todo depende de nosotros mismos, de las decisiones que tomamos a diario y hasta de aquellas que se nos antojan intrascendentes, como botar o no un papel en la calle, no se trata de la explicación del efecto mariposa en la teoría del caos, en donde cualquier acción o variación en el entorno por mínima que sea evoluciona de tal manera que las lineas de un futuro aparente se vuelven divergentes, es más simple que eso, se trata del efecto multiplicación, si cambiamos y afectamos la vida de otros, ellos cambiarán y el mundo cambiará.

En la actualidad una de las discusiones más enardecidas trata de cómo deberíamos considerar la web 2.0, ¿es buena o mala?, teniendo en cuenta que la “virtualización” de las relaciones personales trae consigo la desconexión del mundo real y la proliferación de “criminales anónimos” en la red. Mi teoría del “cuchillo” puede aplicarse en esta situación, las redes pueden convertirse en un espacio en donde compartes ideas de luz (Este blog es un ejemplo), o te dedicas a llenarte la cabeza de basura y de imágenes non sanctas, que seguramente no harán de ti una mejor persona.

Para concluir, considero que nosotros como príncipes de este universo, debemos comportarnos como tales, honrar el nombre de nuestro PADRE y establecer su reino en la tierra, somos los llamados a reclamar este mundo en su nombre, cada uno cumpliendo el propósito para el cual fue creado, aprovechando nuestros dones y habilidades, convirtiéndonos en el cuchillo que ayuda a aderezar la ensalada y siendo un elemento de transformación desde nuestras decisiones más simples.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.