Millos, Cuando Los Triunfos Demoran Más De Lo Deseado

Hace unos cuantos meses atrás mi amado equipo albi-azul cumplió el sueño de miles de hinchas, un grupo de personas que llevábamos entre algún rinconcito del corazón el deseo de celebrar la estrella 14, ahora que el equipo clasificó de nuevo a los cuadrangulares la ilusión del otro campeonato nos hace brillar los ojos, sonreír al vecino y saludar alegre en las mañanas al portero que nos cierra la puerta en las narices. La vida tiene un tono rosa y parece que todo es maravilloso cuando una esperanza se advierte en el horizonte.

De la misma manera ocurre en nuestras vidas, todo es más bonito cuando existen esperanzas, sueños y posibles circunstancias que nos pueden dar una alegría; sin embargo, en la mayoría de las oportunidades las victorias no llegan de la noche a la mañana, los triunfos se construyen, se hacen día a día. Me viene a la memoria la frase de mi padre: “Hijo, la escalera se sube peldaño a peldaño, no de un brinco”, mi viejo tiene razón, se trata de un proceso.

Todos necesitamos de una zanahoria frente a nuestros ojos para andar más rápido y motivados, pero debemos ver todo en contexto y aprender que no sólo se trata de la zanahoria, la sumatoria de todas las zanahorias perseguidas y alcanzadas en tu vida debe ser mayor a la sumatoria de las partes, es decir, debe existir un valor agregado, el logro de todos los objetivos en tu vida deben tener un propósito más grande que cada uno de ellos.

En muchas oportunidades buscamos los triunfos a tientas, como si fuéramos ciegos atravesando una avenida, llenos de miedos, sin una preparación adecuada, sumando la suerte a las variables decisivas sobre el resultado final, pero obviamos el proceso que antecede a cada victoria, ahora que el equipo consiguió la estrella 14 nos olvidamos que pasaron 24 años para alcanzarla y que a Millos lo armaron y lo desarmaron mil veces, hasta estuvo a punto de desaparecer.

Lo importante de esta enredada historia de estrellas y zanahorias no son las victorias del equipo, es darle la razón a un legado que dice que es el onceno más veces campeón de Colombia, es ser coherente con un equipo que otrora fuera denominado el mejor del mundo, es abrir de nuevo el espacio que se merece en los escenarios del orbe… lo mismo aplica para ti y para todos, no se trata de tomar una zanahoria, se trata de cómo hacemos para lograr un propósito en nuestras vidas, un propósito que toque y transforme otras vidas.

Ahora que como cristiano lucho por mejorar cada día, guardo mis pequeños triunfos entre el bolsillo y espero la manera adecuada y el momento preciso para celebrarlos, mientras los voy articulando con un propósito mucho más grande, porque un legado más que el recuerdo de un gran hombre es el recuerdo de una obra divina sobre vidas que dieron testimonio, que llevaron a forzar al destino para que todos podamos admirar la belleza, el infinito amor y la grandeza de nuestro DIOS.

Todos podemos cambiar nuestras circunstancias y jugar a favor del REINO, quiero decir que cada una de las cosas que vivimos, buenas o malas tienen un mensaje entre líneas que debemos descifrar, porque cada experiencia trae consigo una enseñanza y una nueva clave para pasar al siguiente nivel, como cuando éramos niños y nos divertíamos con los videojuegos, cada nivel traía un nuevo reto y pasábamos horas tratando de descubrir dónde estaba la llave para atravesar la puerta y llegar al último tablero, donde liberábamos a la princesa.

Ghandi dijo algo muy coherente, una frase que nosotros como ovejas debemos tener presente siempre: “Debemos convertirnos en el cambio que queremos para el mundo”, si queremos un mundo en paz, debemos convertirnos en personas pacíficas, comprensivas y conciliadoras, no tiene sentido que yo quiera ayudar a construir el REINO cuando vocifero y hago aspavientos si el tráfico es pesado y me cierra un taxi al momento de avanzar, de todos nosotros depende el cambio no del vecino.

Porque la construcción del REINO es una tarea hermosa, pero que encierra compromiso y sacrificio gigante, recuerda que ahora somos nosotros los que atando experiencias de derrotas personales, lograremos encontrar el camino de un triunfo colectivo.

Autor: Mr.Cesos

De vocación escritor, soldado del REINO y a la orden de SU MAJESTAD. En la actualidad sigo al más grande héroe de todos lo tiempos: JESÚS.